La decoración es estupenda, ya te digo que sólo por los muebles antiguos merece la pena. Y las jovencitas son unas zorras. No sólo se pasean semidesnudas, sino que hasta han hecho tropezar al abuelo. Por ese comportamiento, deberían follarse a las dos por el ano. ¡Es una pena que el viejo gordo no haya tenido la fuerza para hacerlo!
Estas putas, si lo necesitan, se la chupan al primero que ven. El sabor del esperma actúa como un afrodisíaco en ellas. Y el tipo es bastante modesto, por lo que el enganche de estas zorras no pudo resistirse. Cuando estas dos bellezas piden un coche y prometen un viaje gratis, negarse parecería una debilidad. Como si tuviera miedo de las chicas. ¿Cómo podría resistirse? Bueno, ordeñarlo por una manguera es una cuestión de técnica. Claro, el tipo engañó a su novia, pero ella no tiene por qué saberlo.